martes, 9 de septiembre de 2008

Final

Amigos y amigas tras haber recorrido el Caribe venezolano y colombiano, haciendo snorkel entre cardúmenes de peces de colores en los bancos de coral, haber conocido el espectacular Parque Tayrona, descansado en el pueblito pescador de Taganga y recorrido las coloridas y sofocantes calles de Cartagena llegué al final de mi recorrido.
Doy por concluida mi etapa América del Sur. Mi linda y verde América del Sur.
¿Mi destino? Incierto aún.
Amigos, salud y gracias por acompañarme!

(Disculpen la ausencia de fotos, problemas técnicos)

sábado, 5 de julio de 2008

Gran Sabana

Esta noche parto al sur...hacia la Gran Sabana...

viernes, 27 de junio de 2008

Itinerario Venezuela

Después de 6 meses de peregrinaje llegué al Atlántico nuevamente!
y así seguí


miércoles, 18 de junio de 2008

lunes, 16 de junio de 2008

Guitarreando

Si venís a Colombia tenés que saberte este tema de Bajo Tierra!!
http://www.youtube.com/watch?v=KMbKLwSQBSs&feature=related

San Gil

Pensé que pasaría volando por la ciudad pero de a poquito me fui quedando...
Esta etapa tendrá un vacío visual ya que entre mi apuro y la inexperiencia de la operadora del cyber un Giga de fotos desaparecieron de este mundo material. Quedan sólo allí, irreproducibles en algún recoveco de mi enmarañado cerebro. Pero todavía retengo algunas... por ejemplo, las fotos del Gallineral que es como un jardín botánico a la vera del río Fonce. Ese día estaba especialmente conectada y sensible, la luz era fantástica...unas fotos a contraluz de las babas de unas epífitas hacían unos dibujos tan armoniosos desde su caos...los colores de las plantas, los senderos de piedra, todo estaba respirando...ay, ya voy recordando! Qué ocurre con esas imágenes sin testigos? Quedan irreproducibles en mi memoria y su realidad pasa a ser cuestionable. La única certeza es que esa tarde fui feliz descubriendo un mundo nuevo y cazando imagenes como mariposas alborotadas. Queda sólo el instante en mí.
Pero basta de llorar. Un tintico en un cafecito bohemio, Umberto Eco diciendo que los diseñadores industriales salvarán a la belleza, un poco de jazz y una pola. Infinitas veces me encuentro y me redefino, me sorprendo y reitero mi horizonte. La flaca en su Hostal me sirve el presente en bandeja y como un tornado salimos con Diego en su moto por las mágicas colinas que acorralan la ciudad. Caminamos río arriba por un valle y de pronto estoy en Córdoba, en Merlo, en esos senderos tan conocidos. El afán de subir y el recuerdo permanente de tantos pasos compartidos con mi hermana. La nostalgia se me pega y no me suelta. Sólo los colores fascinantes de Colombia, los descarados arco iris me devuelven a un mundo más irreal que el recuerdo.
Vamos al Socorro con el viento en la cara, música y hermosos paisajes....me pregunto si estos sentimientos tan trillados inspiraron a las películas o acaso fue a la inversa. Charlamos plateados por la luna en un mirador cercano, en las rondas de guarapo del patio trasero de una humilde vivienda, en el parque central con los pibes de la esquina...Vidas, pasiones, colores...
Y así otro día me desprendo del suelo. Volar fue tan fácil, tan natural...ese momento tan anhelado fue como continuar caminando por los aires como si siempre hubiera estado ahí.
En lo de la Flaca ya me siento como en casa y me asusto de la proyección de posibles futuros. Lo único que me falta para completar mi sueño fluye y sucede. Y hay campos que he decidido resignar, aniquilada la esperanza que algún día osó soñar con otros mundos posibles. Destinos que me he escrito me obligan a seguir...me despido nadando por el amigable río, bailando salsa con todo el universo de gente conocida y en guitarreadas apasionadas en el centro de este inesperado San Gil.

jueves, 12 de junio de 2008

lunes, 2 de junio de 2008

Torrentismo






Pasé en Villa de Leyva como diez días! La verdad que las cosas se fueron sucediendo de forma tan mágica como sólo puede ser en Colombia. Por momentos froto mis ojos y me pregunto si todo ésto es real, fue real...
Leyva tenía un magnetismo especial... Algunos días sólo me dejaba perder en las callecitas de tosco empedrado, haciendo equilibrio de piedra en piedra y me sentaba en una placita a tomar mate, leer y escribir, disfrutando de unos rollos de pan exquisitos, adictivos! El lugar me traía tantas pero tantas reminiscencias al sur, a mi querida Patagonia.... sólo faltaba el aroma frutal en el aire. El primer hospedaje en el que me quedé parecía la celda de un monje de clausura. Un cristo chorreando sangre en mi cabeza, paredes de adobe blanco y un ventanuco allá arriba; un arroyo turbulento pasaba por debajo generando un ruido sumamente sedante. Allí conocí a Diego y Oscar, guías de aventura y nos fuimos a caminar por un arroyo de la sierra que está delante del pueblo, un viaje de colores...ya saben...
Con la camioneta de Mario nos fuimos a dar una vuelta al Páramo del Rabanal. Allí entre las más verdes colinas asomaban la oscuras bocas de las minas de carbón, sus chimeneas de ladrillo, sus hornos humeantes. Decí que no pudimos parar porque sino me quedaba sacando fotos y fotos por semanas. La escuelita de los chicos del páramo estaba ahí entre las minas y el humo, sin atenuante alguno.
Otro día los chicos me invitaron a hacer torrentismo -rappel- por la cascada de la Periquera... El lugar era imponente y la bajada divertida pero fugaz. Caía la noche en la cascada, los chicos luego de bajar infinitas veces con clientes temblaban de frío con total naturalidad. Cuando íbamos a desarmar los anclajes de las cuerdas en medio de la oscuridad....ziiiiiip se-me-escapa-una-cuerda. Se la traga la oscuridad de la cascada. Ay! no lo podía creer! Las cuerdas son tan caras, además la herramienta de trabajo de los chicos...uuy Al día siguiente volvimos. Miré por todos lados...nada. Lo único que quedaba era bucear en un torbellino que se formaba allá abajo. El agua estaba tan fría y la fuerza de la corriente demasiado intimidante. Desazón. Finalmente, en las últimas horas del día Oscar tomó coraje, buceó y la encontró!!! Qué alegría, me sentía tan responsable!
Luego me mudé a lo de Martica, una señora que siempre te recibía con un abrazo fuerte y profundo. La cordialidad con que me han tratado me ha enseñado mucho de generosidad y cariño. No veo la hora de poder recibir a la gente de la misma forma! La casita tenía un zaguán donde trabajaba Mateo, un artista plástico, luego un patiecito cuadrado con las piezas alrededor, una estrecha cocinita y en el fondo un especie de quincho con sillones y una gran mesa de madera. Botellas colgando, adornitos, piedras, dos gatitos negros y una perra. A Martica le encantaba bailar así que había música por toda la casa, 24 horas al día, qué lindo despertarse así!
Y allí conocí a un montón de gente! Uno de esos días nos fuimos a la mansión del tío ricachón de Mateo- tenía una balconada a la montaña que te dejaba sin aliento. La noche comenzó con unos ricos vinos tintos charlando bajo las estrellas pero luego la magia se fue perdiendo. El chabón, contrabandista de piedras preciosas no hacía más que jactarse de sus obras de arte, numerosos viajes y conexiones. Por un momento fue divertido sumergirse en mundos tan distintos, historias tan fascinantes... hasta que empezaron a mostrar su hilacha... desagradables, racistas y fachos... se creían parte de la elite colombiana... sin duda no eran el tipo de personas con las que quería estar.
Igualmente, observen la situación, los personajes: un par de contrabandistas de piedras preciosas con sus fincas y propiedades, consumidores de arte; un pintor racista y mediocre aficionado al buceo y la pesca con arpón en el Caribe; una mina, descendiente de iraníes con su restaurant de comida árabe y que había sido croupier en Las Vegas; un loco lindo que sólo tenía su camioneta para alquilar pero tantas historias que contar... como perdió los campos de palma de su padre, cuando voló en helicóptero, o sus viajes por tantos lugares....Todo escritor o guionista debería venir a Colombia...Es un viaje excitante sin lugar a dudas y no me alcanza el tiempo para expresar todo lo que sigue pasando sin poderme detener.

Vuelta al Páramo del Rabanal






Hijos del carbón

Busquen a la intrusa










Villa de Leyva










domingo, 25 de mayo de 2008

Bogotá





Hoy de postre...

Obleas con dulce de frambuesa, arequipe y queso?

viernes, 23 de mayo de 2008

Maldito conquistador







Con un español del hostel nos fuimos a la piedra de Guatapé un poquito al norte de Medellín.
Es un peñón gigantesco que me hizo recordar lo tanto que amaba escalar...y desde lo alto se ven la orillas recortadas por la inundación de unas represas que alimentan con su energía las fauces del gran Medallo. El chabón resultó ser un bruto que por poco se enorgullece de haber traido la civilización a América...ni me hagan acordar! Mejor sola...
Y volvimos a dedo con una familia que viajaba bajo un toldo en la caja trasera de una camioneta...lo malo de viajar así es que no podés paraaar!
Suficientes rememoranzas a Bs As, me voy!

Medallo






Y con toda la paz del mundo me pongo a hacer dedo...una bondadosa vecina de Salento me invita una sopa y un tinto...y al toque consigo un auto que me deja en el peaje a Pereira. Me levantan dos chicos en una camionetita. Uno con la remera de Boca...uno más entre tantos y el conductor que permanentemente se da vuelta para escucharme hablar...aaaay!
En Manizales doy una vuelta por ahí, me pongo a parchar a la salida de la Universidad pero los estudiantes están pelados, no vendo nada!
Ahora sí, a Medellín! Caigo en una ciudad in-men-sa. Doy una vueltita rápida por el centro... y no, no para de llover hace semanas...miro las esculturas de Botero y me veo obligada a relevar el equipamiento urbano...cierto que era diseñadora industrial! puf! Me da la sensación que Buenos Aires se quedó un poco al lado de semejante infraestructura...
Me quedo en un fucking hostel de gringos....sáquenme de acá!

Sal lento


Parchando en el concurrido mirador de Salento, paseando por el verde valle de Cocora o a la vera del cristalino que pasa por Boquía. Recolectando honguitos ante la impávida mirada de unas vacas de dudosa docilidad. Detenidos en un retén militar yendo a Filandia, corriendo bajo la lluvia a la populosa Sta. Rosa. Cantando a viva voz viejos temas de rock nacional entre guarapos, cervezas y otras yerbas. Durmiendo en casas de amigos artesanos o en la fría y despojada habitación de Don Miguel. El clásico chorro de agua fría. El fantasma blanco siempre amenazando o pudriéndolo todo. Entre macramé, mate, tintos y guitarreadas. Grandes amigos, Ángela y Julián, sus historias, su luz, su locura...cómo los voy a extrañar!