viernes, 23 de mayo de 2008

Sal lento


Parchando en el concurrido mirador de Salento, paseando por el verde valle de Cocora o a la vera del cristalino que pasa por Boquía. Recolectando honguitos ante la impávida mirada de unas vacas de dudosa docilidad. Detenidos en un retén militar yendo a Filandia, corriendo bajo la lluvia a la populosa Sta. Rosa. Cantando a viva voz viejos temas de rock nacional entre guarapos, cervezas y otras yerbas. Durmiendo en casas de amigos artesanos o en la fría y despojada habitación de Don Miguel. El clásico chorro de agua fría. El fantasma blanco siempre amenazando o pudriéndolo todo. Entre macramé, mate, tintos y guitarreadas. Grandes amigos, Ángela y Julián, sus historias, su luz, su locura...cómo los voy a extrañar!

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